Guido miró a su alrededor, y descubrió con pavor que ninguno de sus compañeros había salido ileso ante la explosión. Aquella bestia era mucho mas que un fogueado luchador, y el ataque arrojado por ella distaba mucho de ser una simple amenaza.
El niño sentía que su cabeza daba vueltas, y le costaba mucho trabajo mantener los ojos abiertos, ya que un denso humo amarronado parecía reinar en el lugar. Con su mano izquierda tocó su nariz, y pudo comprobar que de la misma salía sangre. Estaba asustado, pero no podía rendirse, ya que lo que pudiese hacer a favor de detener a la criatura conformaría quizás la única esperanza de victoria posible. Al fin y al cabo ¿Para que había luchado tanto si iba a tener que rendirse? No, ni pensarlo. Había que seguir, a cualquier precio. De ser necesario, debería incluso arriesgar su vida, obedeciendo a todo lo que hubiese sido escrito en el libro del destino.
El Alfil aun no había sido utilizado por Vatel, y eso le daba esperanzas, pero aunque su espíritu quería levantarse y seguir peleando, su cuerpo no se lo permitía. ¿Tendría algún hueso roto? No había sufrido de ninguna fractura anteriormente, por lo que tampoco sabía como identificar sus síntomas, o interpretar aquel inmenso dolor que paralizaba su brazo izquierdo. Sus anteojos yacían rotos en el piso, y resultaba incomprensible el hecho de que los mismos hubiesen logrado llegar sanos y salvos hasta ese encuentro, pero eso poco importaba: su enemigo era por demás gigantesco y podía distinguirlo claramente sin ellos. Sintió que su corazón se iluminaba cuando vio a uno de sus amigos ponerse de pie, pero sin gafas y entre la niebla no pudo distinguir de quien se trataba.
Salvar la vida de cualquiera era una tarea demasiado grande como para dejarla en sus manos, pero ya no había tiempo para nuevos planes. Apoyándose contra una pared, Guido comenzó a caminar hacia la bestia, cuando un estallido en la parte superior de la majestuosa Catedral hizo que la fantástica cúpula superior se derrumbase, en la forma de un millón de pequeños trozos de cristal.