La Tierra Interior

PRÓLOGO

Febrero 27, 2007 a 12:25 pm (00 - Prólogo)

Guido miró a su alrededor, y descubrió con pavor que ninguno de sus compañeros había salido ileso ante la explosión. Aquella bestia era mucho mas que un fogueado luchador, y el ataque arrojado por ella distaba mucho de ser una simple amenaza.

El niño sentía que su cabeza daba vueltas, y le costaba mucho trabajo mantener los ojos abiertos, ya que un denso humo amarronado parecía reinar en el lugar. Con su mano izquierda tocó su nariz, y pudo comprobar que de la misma salía sangre. Estaba asustado, pero no podía rendirse, ya que lo que pudiese hacer a favor de detener a la criatura conformaría quizás la única esperanza de victoria posible. Al fin y al cabo ¿Para que había luchado tanto si iba a tener que rendirse? No, ni pensarlo. Había que seguir, a cualquier precio. De ser necesario, debería incluso arriesgar su vida, obedeciendo a todo lo que hubiese sido escrito en el libro del destino.

El Alfil aun no había sido utilizado por Vatel, y eso le daba esperanzas, pero aunque su espíritu quería levantarse y seguir peleando, su cuerpo no se lo permitía. ¿Tendría algún hueso roto? No había sufrido de ninguna fractura anteriormente, por lo que tampoco sabía como identificar sus síntomas, o interpretar aquel inmenso dolor que paralizaba su brazo izquierdo. Sus anteojos yacían rotos en el piso, y resultaba incomprensible el hecho de que los mismos hubiesen logrado llegar sanos y salvos hasta ese encuentro, pero eso poco importaba: su enemigo era por demás gigantesco y podía distinguirlo claramente sin ellos. Sintió que su corazón se iluminaba cuando vio a uno de sus amigos ponerse de pie, pero sin gafas y entre la niebla no pudo distinguir de quien se trataba.

Salvar la vida de cualquiera era una tarea demasiado grande como para dejarla en sus manos, pero ya no había tiempo para nuevos planes. Apoyándose contra una pared, Guido comenzó a caminar hacia la bestia, cuando un estallido en la parte superior de la majestuosa Catedral hizo que la fantástica cúpula superior se derrumbase, en la forma de un millón de pequeños trozos de cristal.

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Del autor a los lectores

Febrero 27, 2007 a 12:18 pm (00 - Prólogo)

En este momento estoy a punto de comenzar a escribir un libro, aunque no sé muy bien cuales son las mágicas fuerzas que me llevan a tomar semejante decisión. A decir verdad no tengo la más pálida idea siquiera acerca de como va a llamarse el protagonista de la historia. Pienso ir inventándolo todo sobre la marcha y a puro cachetazo de improvisación, sacando tal vez de quicio a quienes escriben siguiendo las reglas de los narradores instruidos o semejantes. Si la cosa no funciona, el único responsable de mi fracaso será su compañero: mi entusiasmo, que me ha obligado a entrometerme en el sagrado mundo de los escritores valiéndome tan solo del espíritu que posee todo el que desea contar alguna historia. La aventura que aquí presento es algo de lo que me habría gustado leer, y porqué no vivir, cuando aún tenía diez años. Y eso lo afirmo sin ánimos de ofender a nadie, y con la absoluta certeza de que no exagero.

Sin una brújula literaria ni nada que se le parezca, dedicare esta historia que pueda escribirse a mis padres, a todos los niños y no tan niños que lean estas líneas, y a mis amigos de la escuela y de la niñez en el barrio, ya que ellos fueron fuente importante de inspiración. Bueno, aquí voy…

“Que la realidad nunca te impida contar tu historia”

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  • Acerca de este sitio…

    La Tierra Interior (si bien la obra completa se titula "El último sueño") es una historia que se escribe por voluntad de sus personajes (tan fuertes algunos en mi imaginación), que consiguieron hacerme sentir culpable de dejar su mundo tan inconcluso.
  • Capítulos

    • 00 – Prólogo
    • 01 – Guido
    • 02 – No es difícil aburrirse
    • 03 – El chocolate
    • 04 – La verdad está allí afuera
    • 05 – Llueve sobre mojado
    • 06 – No todo lo que brilla es oro
    • 07 – Momenta
    • 08 – De casta le viene al perro
    • 09 – Señales de humo
    • 10 – Como sapo de otro pozo
    • 11 – De paseo
    • 12 – Norfolk: Y el tiempo no para
    • 13 – El comienzo
    • 14 – Testigos de la historia
    • 15 – Entre Odones y dragones: Confusiones
    • 16 – Responsabilidad Astral
    • 17 – Frío como el hielo
  • Anteriormente…

    • XVII – Frío como el hielo
    • XVI – Responsabilidad Astral (V)
    • XVI – Responsabilidad Astral (IV)
    • XVI – Responsabilidad Astral (III)
    • XVI – Responsabilidad Astral (II)
    • XVI – Responsabilidad Astral
    • XV – Entre Odones y dragones: Confusiones (III)
    • XV – Entre Odones y dragones: Confusiones (II)
    • XV – Entre Odones y dragones: Confusiones
    • XIV – Testigos de la historia (V)
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